En este nuevo ejercicio, los
presupuestos vuelven a ser exigentes. Exigentes en lo cualitativo
y también en lo cuantitativo, sin más limitaciones
que las que nosotros mismos vayamos a imponernos. Volveremos
a poner el acento en la austeridad en los costes de transformación
para ser más eficientes; insistiremos en el empeño
de lograr una mayor productividad con un mejor servicio
a los clientes; y vamos a desarrollar un sistema de gestión
más transparente.
No acaban aquí los propósitos y objetivos.
Desde kutxa vamos a potenciar la dimensión
social de la Caja, precisamente en un año en el que
esperamos que la Obra Social, a la que destinamos un presupuesto
especialmente significativo, el tercero en volumen entre
las Cajas de Ahorros, adquiera una relevancia especial.
El motivo: la inauguración del nuevo Instituto Oncológico,
en la zona hospitalaria de Donostia, con el que vamos a
dar relevo al viejo Instituto que viene prestando servicio
desde 1933.
Pondremos también el acento en esa política
de Responsabilidad Social Empresarial en la que creemos,
en la que vemos una oportunidad de reforzar la relación
con los agentes económicos y sociales que nos permita
extender nuestra cultura y nuestros valores a los núcleos
de relación que tenemos.
Y vamos a promover acciones para conseguir un mayor nivel
de innovación en nuestra actividad cotidiana, con
la implantación de sistemas de gestión que
faciliten el desarrollo de la innovación, a través
de la que reforzar el rol de líderes. Hay otros retos,
pero no se trata de desgranar aquí un rosario de
intenciones.
Eso sí. Los logros de 2007 fueron posibles por la
confianza y fidelidad de nuestros clientes. A los objetivos
de 2008 podremos aproximarnos sólo a partir de un
reforzamiento de esa confianza y la consolidación
de esa fidelidad. Nosotros aseguramos todo el esfuerzo para
merecerlas. |